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Para crear ese tono que me sedujo de novela erótica, romántica y esotérica, pensé en una mujer muy especial, con resonancia en la memoria colectiva de la humanidad. Y, como una chispa luminosa, se vino a mi mente un nombre simbólico: Madeleine. De repente imaginé a esa mujer de fuego, sensual y sexual, y…
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En el año dos mil dieciocho, por azares del destino, mi vida laboral tuvo un giro inesperado. Hasta allí había venido escribiendo obras técnicas en relación con mi profesión, narración histórica y mi afinidad siempre misteriosa por el mundo metafísico. Por instancias de mi hija, que me sugirió escribir novelas de tono romántico-erótico, me…