

Soy una mujer de cuna castellana. Nací en Loja, Ecuador, tierra de montaña y viento, rincón de los Andes, en mil novecientos sesenta y seis. He sido y soy: hija, hermana, madre y abuela. Me defino como práctica y, sobre todo, independiente; las circunstancias me han inclinado a tomar decisiones de vida, puesto que soy como nave viajera, atenta para girar el timón hacia puerto seguro y firme.
Tengo cincuenta y nueve años. Durante mi existencia he sido incansable luchadora por la vida, la libertad y la dignidad. Rebelde y humilde a la vez. Soy de espíritu inquieto y curioso, una mujer familiar y libre, enamorada del amor, de la belleza, de la nostalgia del ayer.
Soy científica, jurista, modista, curandera, mística, esotérica, bruja y escritora. Adoro la soledad que encuentro en mi rincón de ensoñación, que me lleva a crear realidades entre los mundos, pero detesto la soledad del alma vacía.
En mi existencia he paseado desde los guisos en la cocina, hasta mis pasos por los juzgados auxiliando a la justicia; en mi despacho, diseñando grafismos que sanan emociones, y sumergiéndome en la magia y belleza de la literatura, cruzando fronteras sin miedo y de frente.
Esa soy yo: María del Rosario Aguirre Valarezo, un alma renegada ante las imposiciones injustas; libre, pacífica, misericordiosa, bulliciosa y callada a la vez.
Yo soy la escritora que procura llevar notas de felicidad y elegante entretenimiento en sus líneas, que hacen renacer en mentes y corazones de hombres y mujeres nuevos conceptos de pensamiento y formas de conceptualización sobre la esencia de la vida misma.
